Haematopus palliatus
Desde 2019 un programa de conservación del pilpilén común (Haematopus palliatus) en Isla Quinchao, Chiloé, con especial énfasis en el humedal de Bahía de Quinchao. La iniciativa busca proteger los sitios de reproducción de esta ave playera residente y aumentar la supervivencia de sus huevos, polluelos y volantones.
El pilpilén nidifica directamente sobre playas, praderas costeras y sectores ubicados sobre el nivel de las mareas. Sus huevos se encuentran poco protegidos y se mimetizan con el sustrato, lo que hace que los nidos sean especialmente vulnerables al tránsito de personas y vehículos, el pisoteo, el manejo inadecuado de la vegetación y la presencia de perros sin supervisión. Estas amenazas pueden provocar la pérdida de huevos, la muerte de polluelos o el abandono de los sitios reproductivos.
El programa combina monitoreo científico con acciones directas de conservación. Cada temporada reproductiva, FCM localiza y supervisa nidos, registra el número de huevos y polluelos, identifica las causas de pérdida y evalúa el éxito de las parejas reproductivas.
El seguimiento se complementa con cámaras automáticas, que permiten conocer lo que ocurre en los nidos sin aumentar la perturbación. La información obtenida ayuda a identificar depredadores, documentar la presencia de perros y personas y orientar las medidas de manejo.
En Bahía de Quinchao se han protegido temporalmente sectores de nidificación, manejado la vegetación de praderas costeras y delimitado áreas sensibles para reducir el tránsito y la perturbación. Estas medidas buscan conservar un mosaico de hábitats adecuados para que las parejas puedan instalar sus nidos, incubar y criar a sus polluelos.
El manejo se desarrolla bajo un enfoque adaptativo: cada temporada se evalúan los resultados y se ajustan las acciones de acuerdo con la ubicación de los nidos, las amenazas detectadas y la respuesta de las aves.
El monitoreo de largo plazo ha permitido identificar que una de las principales dificultades para la especie se encuentra en la transición entre la postura de los huevos y la supervivencia de los polluelos. A partir de este conocimiento, FCM ha reforzado la protección de nidos y las medidas destinadas a disminuir la presencia de perros y otras fuentes de perturbación.
Durante la temporada 2025–2026 se registraron seis intentos reproductivos, once huevos, cuatro polluelos y cuatro volantones. Aunque la pérdida de huevos continúa siendo un desafío, todos los polluelos que lograron nacer alcanzaron la etapa de vuelo. Estos resultados muestran que la protección del hábitat y el seguimiento intensivo pueden aumentar las posibilidades de supervivencia una vez producida la eclosión.
El objetivo del programa es alcanzar y mantener una productividad mínima de 0,30 volantones por nido, junto con reducir de manera sostenida las amenazas que afectan las áreas reproductivas.
El programa avanza también hacia la captura y marcaje de pilpilenes mediante anillos y banderas visibles. El reconocimiento individual permitirá estimar la supervivencia de adultos, conocer la fidelidad a los sitios reproductivos, identificar desplazamientos entre humedales y evaluar si los volantones regresan a Isla Quinchao en años posteriores.
Esta información es fundamental para comprender la dinámica de la población local y fortalecer la conexión entre las acciones de manejo y los resultados de conservación a largo plazo.
La recuperación del pilpilén requiere que las playas y praderas costeras sean utilizadas de forma responsable. Por ello, FCM trabaja con la Municipalidad de Quinchao, organizaciones comunitarias, habitantes, establecimientos educacionales y visitantes para promover la tenencia responsable de mascotas, reducir el ingreso de perros a las áreas de nidificación y ordenar las actividades humanas durante la temporada reproductiva.
Las acciones incluyen educación ambiental, señalización, difusión de recomendaciones, coordinación con autoridades y fortalecimiento de la gobernanza del área protegida. La ordenanza municipal sobre tenencia responsable de mascotas constituye una herramienta relevante para avanzar en la disminución de esta amenaza.
El programa del pilpilén integra investigación, protección directa de nidos, restauración de hábitat, participación comunitaria y gestión territorial. Su propósito no es proteger únicamente parejas o nidos aislados, sino mantener una población reproductiva viable y conservar los ambientes costeros que la especie necesita a lo largo de su ciclo de vida.
La experiencia desarrollada en Bahía de Quinchao constituye un modelo de conservación aplicada que puede ser adaptado a otros sitios del archipiélago de Chiloé. Proteger al pilpilén significa también resguardar playas, marismas y praderas costeras utilizadas por otras aves, y fortalecer la relación entre las comunidades locales y su patrimonio natural.
Este programa cuenta con el apoyo financiero de BIOME, ICF, RHRAP-Manomet y la Municipalidad de Quinchao.