Monumento Natural Curaco de Vélez

Monumento Natural Curaco de Vélez

Protección y gestión del Santuario de la Naturaleza Humedal Bahía de Curaco de Vélez, hábitat clave para aves playeras migratorias en Isla Quinchao, Chiloé.

Monumento Natural Humedal Bahía Curaco de Vélez

El Monumento Natural Humedal Bahía Curaco de Vélez protege 59,7 hectáreas de ecosistemas costeros en la comuna de Curaco de Vélez, Isla Quinchao, provincia de Chiloé, Región de Los Lagos. Su declaración oficial, concretada en 2022 como Santuario de la Naturaleza, constituyó un importante avance para la conservación del patrimonio natural y cultural del archipiélago de Chiloé.

El área protegida comprende una diversidad de ambientes interconectados, entre ellos playas, estuarios, marismas y extensas planicies intermareales. En la bahía desembocan dos microcuencas provenientes del interior de la isla Quinchao, cuyo aporte de agua dulce —especialmente el del río Vélez— contribuye a mantener la productividad y las características ecológicas del humedal.

La bahía forma parte del mar interior de Chiloé, un sistema costero dominado por la dinámica de las mareas. Aproximadamente cada seis horas, el ascenso y descenso del nivel del mar cubre y descubre las planicies intermareales, transportando nutrientes y renovando los ambientes utilizados por aves, peces, algas, moluscos y otros organismos. En esta zona, la amplitud entre la marea alta y la marea baja puede superar los ocho metros.

Un sitio clave para las aves migratorias

Las planicies intermareales de Curaco de Vélez ofrecen refugio y abundante alimento a numerosas especies de aves acuáticas residentes y migratorias. Gracias a su importancia ecológica, la bahía ha recibido reconocimientos internacionales como Área Importante para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad —IBA, por sus siglas en inglés— y como Sitio de Importancia Hemisférica de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras, RHRAP.

Cada primavera austral llegan a la bahía aves playeras que se reproducen en el hemisferio norte y recorren miles de kilómetros a través del continente americano. Entre ellas destaca el zarapito de pico recto (Limosa haemastica), que arriba desde Alaska durante septiembre y permanece cerca de siete meses en Chiloé. A fines de abril inicia su viaje de regreso hacia las áreas reproductivas del hemisferio norte.

Curaco de Vélez constituye uno de los sitios más importantes de Sudamérica para esta especie, albergando regularmente una proporción significativa de su población biogeográfica. Junto al zarapito de pico recto se observa el zarapito común (Numenius hudsonicus), otra especie migratoria boreal que utiliza las planicies intermareales para alimentarse y recuperar energía.

Durante el otoño y el invierno también llegan aves migratorias australes, como el chorlo chileno (Charadrius modestus). Ocasionalmente, la bahía recibe flamencos chilenos (Phoenicopterus chilensis), que utilizan los ambientes costeros someros para descansar y alimentarse.

Entre las aves acuáticas residentes se encuentran el queltehue (Vanellus chilensis), la gaviota cahuil (Chroicocephalus maculipennis), el pato real (Mareca sibilatrix), el pato jergón grande (Anas georgica), el pato jergón chico (Anas flavirostris), el pato quetru no volador (Tachyeres pteneres), el pilpilén común (Haematopus palliatus), el yeco (Nannopterum brasilianum) y el cisne de cuello negro (Cygnus melancoryphus), una de las especies más representativas de Curaco de Vélez.

Objetos de conservación

Los principales objetos de conservación definidos para el Monumento Natural son:

  • El zarapito de pico recto (Limosa haemastica).
  • El cisne de cuello negro (Cygnus melancoryphus).
  • Las planicies intermareales.
  • Las marismas.
  • Los servicios ecosistémicos asociados a la provisión de hábitat y alimento.
  • Las condiciones naturales que sustentan prácticas tradicionales como la pesca artesanal y la recolección de algas y moluscos.

La conservación de estos elementos busca resguardar tanto la biodiversidad de la bahía como las relaciones históricas que la comunidad de Curaco de Vélez mantiene con su entorno costero.

Una iniciativa construida junto a la comunidad

El 12 de enero de 2021, el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad aprobó la propuesta para declarar la bahía de Curaco de Vélez como Santuario de la Naturaleza. La iniciativa fue presentada por Fundación Conservación Marina, con el apoyo de la Municipalidad de Curaco de Vélez, organizaciones sociales, instituciones locales y habitantes de la comuna.

Este hito fue el resultado de un trabajo sostenido de investigación, monitoreo y conservación impulsado por Fundación Conservación Marina, con el apoyo del Centro Manomet para las Ciencias de la Conservación y la Fundación David and Lucile Packard.

La declaración del Monumento Natural otorgó reconocimiento y protección legal a uno de los humedales costeros más importantes de Chiloé. Al mismo tiempo, abrió nuevas oportunidades para fortalecer la educación ambiental, el turismo de naturaleza, la planificación territorial y la protección del patrimonio biocultural de la comuna.

La gestión del área protegida se sustenta en un enfoque de conservación inclusiva, en el cual las organizaciones locales y la comunidad curacana cumplen un papel fundamental. El propósito es compatibilizar la protección de la biodiversidad con las actividades tradicionales y promover una relación más equilibrada entre las personas y el humedal.

En 2026, debido a la entrada en vigencia de la nueva ley 21.600 que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, la figura de protección Santuario de la Naturaleza se recategoriza y se homologa a Monumento Natural.

Organizaciones que apoyaron la propuesta

La iniciativa contó con el apoyo unánime del alcalde y el Concejo Municipal de Curaco de Vélez, además de las siguientes organizaciones e instituciones locales:

Agrupación de Artesanos de Curaco de Vélez; Comité de Agua Potable Rural de Curaco de Vélez; Cuerpo de Bomberos de Curaco de Vélez; CESFAM Curaco de Vélez; Comité de Agua Potable Rural de Quetro; Comité de Medioambiente y Turismo de Curaco de Vélez; Corporación Municipal de Curaco de Vélez; Junta de Vecinos Bordemar; Junta de Vecinos Villa Bicentenario; Junta de Vecinos Vista Hermosa; Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Curaco de Vélez; Agroturismo El Medán; y numerosos vecinos y vecinas vinculados a la bahía.

Su participación fue fundamental para avanzar en la protección de este patrimonio natural, reafirmando que la conservación de los humedales de Chiloé requiere del compromiso y la colaboración activa de las comunidades que habitan y utilizan estos territorios.