2026-09-12
Con 32 participantes que completaron su proceso formativo, finalizó el curso "Herramientas de Educación Ambiental para el fortalecimiento de guías de aviturismo y educadores territoriales", desarrollado por Fundación Conservación Marina. Las últimas jornadas se realizaron el 11 de septiembre en Maullín y el 12 de septiembre en Curaco de Vélez, cerrando cuatro encuentros presenciales en cada territorio.
El curso estuvo dirigido a guías locales de aviturismo y educadores territoriales vinculados principalmente al sistema de humedales del río Maullín y a los humedales costeros de la isla Quinchao. Durante la formación, los participantes incorporaron nuevas herramientas y profundizaron capacidades que ya utilizaban en sus actividades, fortaleciendo tanto su trabajo como guías locales como su rol de educadores ambientales en sus propios territorios.
El curso propuso comprender los humedales, las aves y los paisajes como espacios de aprendizaje. Desde esta perspectiva, el territorio se transforma en un "aula viva", donde la observación puede conectarse con la emoción, el conocimiento y la conservación. El guía deja así de ser únicamente un transmisor de información y asume un rol como facilitador de experiencias capaces de generar comprensión y vínculo con la naturaleza.
Este enfoque adquiere especial importancia en el corredor Maullín–Chamiza–Chiloé, donde los humedales costeros sostienen una importante diversidad de aves, incluidas especies playeras residentes y migratorias. Fortalecer las capacidades de quienes trabajan directamente con visitantes, estudiantes y comunidades permite ampliar las oportunidades para comprender el valor de estos ecosistemas, reconocer las amenazas que enfrentan y promover prácticas responsables de observación y uso del territorio.
Cada salida de aviturismo o actividad educativa puede convertirse en una oportunidad para la conservación. Un guía preparado puede ayudar a comprender por qué es importante mantener distancia de las aves, evitar perturbaciones, respetar áreas de descanso y reproducción y valorar los humedales no solo como lugares para observar naturaleza, sino también como espacios fundamentales para la biodiversidad y para las comunidades que habitan en torno a ellos.
La formación se organizó en cuatro módulos: fundamentos de la pedagogía ambiental, didáctica de la educación ambiental, planificación de experiencias educativas y conducción de experiencias de aviturismo educativo en terreno. Las jornadas combinaron contenidos conceptuales con ejercicios prácticos, trabajo grupal, discusión y diseño de experiencias, permitiendo que los participantes relacionaran las herramientas aprendidas con las características y necesidades de sus propios territorios.
El proceso contó con cuatro docentes de amplia trayectoria: Luis Espinosa, profesor, ornitólogo y educador con más de 30 años de experiencia; Dr. Luis Balboa, profesor e investigador en ecología e invertebrados de humedales marinos; Paola Báez Montenegro, profesora de biología con experiencia en educación científica y neuroeducación; y Paola López Contreras, profesora, pedagoga e ilustradora naturalista vinculada a la educación, interpretación ambiental y conservación del patrimonio biocultural de Chiloé.
La iniciativa fue desarrollada por Fundación Conservación Marina a través de ELICONA, con apoyo financiero de BIOME-ICFC. Fundación Conservación Marina agradece especialmente a la Municipalidad de Maullín y a la Municipalidad de Curaco de Vélez por su relevante colaboración y por facilitar la infraestructura necesaria para realizar las jornadas presenciales en ambos territorios.
La formación de estas 32 personas representa un incremento en capacidades que permanecen localmente. Guías y educadores que conocen sus humedales, sus aves y sus comunidades cuentan ahora con nuevas herramientas para interpretar ese patrimonio y compartirlo con otros. De esta forma, el aviturismo y la educación ambiental se fortalecen como herramientas concretas para la conservación de las aves playeras y sus hábitats a lo largo del corredor Maullín–Chamiza–Chiloé.












